LIBROS SOBRE CHUNGUI

Chungui: Violencia y trazos de memoria

Autor: Edilberto Jimenez Quispe

Introducción: Pablo Rojas

Chungui: violencia y trazos de memorla es el resultado de largos años de investigación de Edilberto Jiménez Quispe. Natural de Alcamenca, provincia de Víctor Fajardo, en Ayacucho, Jiménez se formó como antropólogo social en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Proviene de una reconocida familla de artistas ayacuchanos, es hijo del maestro retablista Florentino Jiménez Toma, quien dejó de existir en abril de 2005. Edilberto dedica este libro a su padre, como un homenaje póstumo al hombre que guió sus pasos en la vida y en el arte.
Jiménez es también uno de los maestros de la retablería ayacuchana que, dejando el tradicionalismo de lado, convirtió su arte en una forma poderosa de denuncia y protesta de Las atrocidades cometidas durante La violencia en Ayacucho. Sus trabajos han merecido varios premios nacionales y ha participado en numerosas exposiciones de arte a escala nacional e internacional. Sus dibujos sobre Chungui han sido reconocidos en exposiciones internacionales como las realizadas en Núremberg (2004) y Tokio (2005).
Chungui es un distrito de la provincia de La Mar, Ayacucho, cuya parte sur es más conocida como "Oreja de Perro". En 1981, Sendero Luminoso incursionó en esta región y dio inicio a uno de los episodios más cruentos en la historia de la violencia vivida recientemente en el país. EI conflicto armado interno se desarrolló allí hasta límites inenarrables y dejó profundas y dolorosas secuelas.
En 1996, cuando Jiménez trabajaba para el Centro de Desarrollo Agropecuario (CEDAP) Ayacucho, llegó por primera vez a Chungui como promotor de comunicación y cultura de esta organización. Tomó contacto con la magnitud del horror de la violencia en esta región y escuchó conmovido los testimonios de sus pobladores. Guiado por su sensibilidad e interés por los derechos humanos, fue acoplando información y trazos iniciales en su libreta de campo, con las imágenes que surgían de los relatos que escuchaba. Estos bocetos, más tarde, fueron completados y se convirtieron en los dibujos que han logrado perennizar la palabra de las víctimas.
También realizó un trabajo de búsqueda y ubicación de fosas clandestinas, así como un registro preliminar de víctimas de la violencia en la zona que se constituyó en un valioso documento entregado a la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), en la sesión pública que esta realizó en Chungui posteriormente, Jiménez fue convocado por la CVR para integrar su equipo de profesionales. Entonces se ocupó de recoger testimonios y participó en el equipo de investigación de la historia local de la violencia en Chungui.
Entre el 2003 y 2007 fue miembro del equipo de investigación de la Comisión de Derechos Humanos (COMlSEDH). Participó en el registro regional de sitios de entierro en Ayacucho -completando el trabajo de la CVR-, en talleres diversos sobre derechos humanos para poblaciones rurales, e implementó una muestra itinerante con sus dibujos sobre Chungui que recorrió las comunidades campesinas de Ayacucho, como parte de las actividades de difusión del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación que COMISEDH realizó. En los años 2006 y 2007 participó en una singular experiencia desarrollada por COMISEDH en la recuperación de las memorias de los pobladores de Lucanamarca, Ayacucho.
Los dibujos de Jiménez, realizados a manera de figurillas de los retablos ayacuchanos, nos transportan a través de las memorias de los pobladores de Chungui a los inicios del conflicto armado interno, cuando las escuelas públicas fueron utilizadas por Sendero Luminoso para adoctrinar a los jóvenes de esta zona. Nos permite apreciar la transformación de la cotidianidad de los pobladores con el control absoluto impuesto por el senderismo, sus abusos, saqueos y asesinatos, el ingreso de las fuerzas policiales y militares a la zona, las masivas violaciones de los derechos humanos, los arrasamientos de comunidades y la constitución de las rondas campesinas, en una escalada sin límites de la violencia en la cual la población fue objeto del más cruel ensañamiento de unos y otros.
El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación señala que la violencia en Chungui, junto con la que sufriera el pueblo asháninka, fueron las más cruentas y devastadoras, llegando a extremos de inhumanidad que las palabras son incapaces de describir. Los dibujos de Edilberto Jiménez nos permiten acercamos a esos extremos que constituyeron la cotidianidad de la tragedia que viviera Chungui.
El presente trabajo es una invalorable contribución a la reconstrucción de la memoria del pueblo de Chungui y, a través de ella, de la memoria de todos los peruanos, para que la historia no vuelva a repetirse y para hacer posible un país diferente.
Agradecemos, finalmente el apoyo del Servicio Alemán de Cooperación Social-Técnica y de su programa Servicio Civil para la paz (ZFD).
Esta edición no hubiera sido posible sin la colaboración y trabajo de Carlos Iván Degregori, Víctor Vich y Carola Falconí.

 
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